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Castelo de San Xurxo no Pindo / foto Noel Feans Wikimedia CCBy

Unha “imitación” da Torre de Hércules e os misterios que descubriu o Pai Sarmiento no Monte Pindo

Tempo de lectura: 3 min.

“Mirando desde el mismo lugarito de Eugilde y al mediodía se ve de frente el monte Pindo, el cual no tanto es un monte empinado, sino una como sierra, cadena o retablo de montes unidos que hacen a la vista una figura más hermosa, que la montaña de Monserrate. De hecho le conviene admirablemente el nombre de Monte Pindo; y creo que será antiguo, y que se le habrá puesto a imitación del Pindo de la Grecia.

Represente a la vista uno como coro de musas, representadas en nueve collados distintos y muy escarpados; y en el medio se eleva sobre todas una montaña más alta como la Bicípite, o con dos collados. Atiéndase a la lámina que está en el principio de las Obras de Quevedo, impresión de España, y que representa el Parnaso, y imagínese que aquella montaña pintada tiene con aquella altura doble extensión y se tendrá una idea del Pindo mirado desde Eugilde.

O Guerreiro do Monte Pindo / wikipedia

Un dos guerreiros do Monte Pindo / José Antonio Gil García, wikimedia CCBy

A la derecha del que mira hay cinco collados, o cinco musas, y en la cumbre de uno de ellos, que representa una mámula o teta, y mira hacia el despeñadero del Ézaro, se eleva un antiguo edificio, y oí decir a un rústico, que era a imitación de la Torre de Hércules de La Coruña, y que había allí ruinas de edificios, jardines, calzadas, etc., todo de sillería. Acaso sería faro, y así se debía registrar de más cerca.

El Pindo comienza con una punta en el mar en donde se precipita el Ézaro y va haciendo un círculo, o semicírculo, hasta meter la otra punta, que llaman Cal de Barcos, en el mar. Entre esta punta y la primera hay un arenal, o ensenadilla, en el Pindo, y allí la aldea de Panchés y Quilmas, la Curra. Entre el cabo dicho, o punta de Cal de Barcos y el cabo, o punta de Lira está el grandísimo arenal, que termina todo el valle de Carnota. Es común decir que los carnotanos o carnotáns, así del valle como de sus montañas circunvecinas, son fuertísimos y de mucho valor.

El Pindo es del Marqués de la Sierra, y le tiene arrendado para pastos y le vale mucho. No hay lugar en él, sólo hay excelentes pastos, y buenas aguas. Dicen mil cosas de lo que hay dentro: que crece la yerba mucho de la noche para la mañana, que hay infinitas yerbas medicinales y muchas incógnitas, y que allí van a buscarlas algunos médicos; que dentro son fecundísimos los animales, y oí que algunos tiempos solían ir al Pindo los casados estériles e infecundos con el fin de tener sucesión, al modo que dije de la ermita de San Guillelmo en Finisterre. Lo interior y exterior del Pindo (excepto los vallecitos y caídas) está escarpadísimo, y con unas altísimas peñas inaccesibles, y aún todo el Pindo no tiene más entrada que por un lado, y es por cerca del arenal de Carnota, pues en su circuito, además de los nueve peñascos Musas, está coronado de peñascos menores que parecen almenas”.

San MArtín Sarmiento / foto Biblioteca Nacional PD

Esta é parte da descripción que o Pai Sarmiento realizou do Monte Pindo. Aínda que pasou a súa vida adulta no Mosteiro bieito de San Martiño de Madrid, e a pesar do seu afastamento físico, fixo algunhas viaxes a Galicia das que deixou, de maneira manuscrita, os diarios dos seus percorridos. A súa incursión máis importante foi a de 1745. Ademais de en distintas partes de Galicia estivo en Malpica, Ponteceso, Laxe, A Ponte do Porto, Muxía, Fisterra, Corcubión e Cee.  Suso Jurjo, historiador e Técnico de Cultura no Concello de Mazaricos recolle e interpreta os escritos que o frade deixou ao seu paso pola Costa da Morte. Toda a reportaxe no Que Pasa na Costa.

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